Bill Gates propuso crear una categoría de empleos denominada “Human Reserved” o reservados a humanos, así como cobrar impuesto por la utilización de robots, con la intención de proteger determinadas actividades laborales de la sustitución por inteligencia artificial (IA) y robots, incluso cuando la tecnología sea capaz de realizarlas.
La propuesta fue planteada por el cofundador de Microsoft en su nuevo ensayo, “The turbulent AI era is here. The choices we make now are critical”, publicado el miércoles 26 de agosto en su blog Gates Notes. En el documento, Gates advierte que el avance de la inteligencia artificial marcará una transformación profunda del mercado laboral y de la sociedad.
Gates plantea que algunos trabajos deberían mantenerse exclusivamente en manos de personas por el valor que aporta la interacción humana, aun cuando una máquina pueda realizar técnicamente las mismas tareas.
El empresario compara esta idea con las reservas naturales: espacios en los que una sociedad decide no construir o explotar determinados recursos porque considera que preservar su naturaleza tiene un valor mayor.
Entre los sectores que podrían entrar en esta categoría menciona actividades relacionadas con la atención médica, el cuidado de adultos mayores y otras labores en las que la empatía, la sensibilidad y el contacto humano resultan fundamentales.
Gates utilizó como referencia la atención que recibió su padre durante su enfermedad de Alzheimer y sostuvo que hubo aspectos de esos cuidados que consideró irremplazablemente humanos.
La propuesta no significa que Gates considere que la IA deba quedar fuera de la educación o la salud. Por el contrario, reconoce que la tecnología puede mejorar estos sectores, pero plantea que determinadas funciones deberían conservar un componente humano por decisión de la sociedad.
Otra de las propuestas planteadas por Gates es modificar la manera en que se grava el trabajo frente a la automatización.
El empresario considera que los gobiernos podrían establecer impuestos sobre determinados usos de la IA y los robots, con el objetivo de reducir el incentivo económico para sustituir rápidamente a trabajadores y, al mismo tiempo, generar recursos para capacitación, programas sociales y apoyo a las personas desplazadas.
Gates argumenta que actualmente existen diferencias fiscales entre contratar trabajadores y adquirir sistemas automatizados, lo que puede favorecer la sustitución de mano de obra humana por máquinas.
A su juicio, este tipo de impuesto tendría que diseñarse cuidadosamente para no frenar aplicaciones de la IA que puedan generar beneficios importantes, particularmente en áreas como la medicina y la educación.
Uno de los principales argumentos del ensayo es que la inteligencia artificial podría convertirse en una herramienta para reducir las desigualdades o, por el contrario, profundizarlas.
Gates sostiene que la IA podría ser “el mayor igualador” jamás creado o una de las peores fuentes de injusticia, dependiendo de las decisiones que tomen gobiernos, empresas y sociedad.
El empresario advierte que muchos empleos podrían desaparecer de manera permanente conforme los sistemas de IA sean capaces de realizar tareas que actualmente requieren capacidades humanas.
También señala que el impacto no se limitará a los trabajos de oficina. La automatización podría afectar tanto a trabajadores de cuello blanco como a empleados de actividades manuales, por lo que considera necesario comenzar desde ahora con políticas de capacitación y protección social.
En su ensayo de aproximadamente 6 mil palabras, Gates señala que los gobiernos todavía no están suficientemente preparados para enfrentar los efectos económicos y sociales del desarrollo acelerado de la inteligencia artificial.
Además de la pérdida de empleos, identifica riesgos relacionados con fraudes, desinformación, ataques cibernéticos, vigilancia y el uso de IA por parte de actores maliciosos.
Por ello, plantea la necesidad de construir marcos nacionales e internacionales que permitan establecer reglas para el desarrollo y utilización de esta tecnología.
Para Gates, el reto no consiste únicamente en aprovechar la productividad que ofrece la IA, sino en garantizar que sus beneficios lleguen también a quienes podrían resultar afectados por la automatización.