El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió este lunes ante el Consejo de Seguridad que la "ley de la selva" está sustituyendo al Estado de derecho, ya que países de todo el mundo cometen violaciones que sientan un "precedente peligroso".
"El Estado de derecho está siendo sustituido por la ley de la selva. Estamos viendo flagrantes violaciones del derecho internacional y un descarado desprecio por la Carta de las Naciones Unidas", apuntó Guterres durante una sesión del Consejo sobre revitalizar el multilateralismo, la paz y la justicia.
Según el secretario general, hay países que vulneran el Estado de derecho con "impunidad" mediante el uso ilegal de la fuerza, el ataque a la infraestructura civil, las violaciones y abusos de los derechos humanos, los cambios de gobierno inconstitucionales y la denegación de ayuda humanitaria.
Guterres subrayó que estas violaciones sientan un "precedente peligroso", ya que alientan a otros países a actuar sin tener en consideración el derecho internacional.
Y recordó el papel que juega el Consejo de Seguridad en las relaciones internacionales: "Su responsabilidad es singular, su obligación es singular. Por eso la reforma es esencial y debemos actuar sin demora para mejorar su representación y su eficacia".
"El desarrollo sostenible solo es posible si se respeta el Estado de derecho, incluido el requisito de salvaguardar en todo momento los derechos y la dignidad de todas las personas", aseveró.
Aunque Guterres no mencionó a Estados Unidos en su discurso, sus palabras tienen lugar en un momento en que su presidente, Donald Trump, se aleja cada vez más del multilateralismo mientras cuestiona la labor de las Naciones Unidas.
La semana pasada, firmó el acta constituyente de su Junta de Paz, un órgano concebido inicialmente para supervisar su plan de paz para Gaza y que ahora quiere ampliar a otros conflictos globales.
En la fundación, estuvo acompañado de una veintena de jefes de Estado y de Gobierno, entre ellos los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Paraguay, Santiago Peña, y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
EFE