El primer ministro canadiense, Mark Carney, aterrizó este miércoles por la noche en Beijin para una visita de tres días en la que buscará sentar las bases de una "nueva asociación" con China, tras años de tensiones bilaterales y en un contexto marcado por el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca.
"Acabo de aterrizar en Pekín. La relación entre Canadá y China ha generado oportunidades y prosperidad a ambos lados del Pacífico. Estamos listos para construir una nueva asociación, una que aproveche lo mejor de nuestro pasado y responda a los desafíos de hoy", manifestó Carney a través de su cuenta oficial de X.
Durante su estancia, el jefe del Partido Liberal canadiense se reunirá con el presidente chino, Xi Jinping, y su primer ministro, Li Qiang, así como con otros líderes políticos y empresariales con la intención de acercar posturas con Pekín para mejorar la posición estratégica y comercial de Canadá.
El propio Carney ha dejado claro que su presencia en el país asiático es una respuesta directa a la transformación del panorama comercial y político que está suponiendo la segunda presidencia de Trump, quien ha impuesto elevados aranceles a Canadá a pesar de ser su principal socio económico (China es el segundo).
Se espera que Xi y Carney presidan durante la visita la firma de acuerdos que según analistas podrían extenderse a ámbitos como el comercial y el energético, algo de especial relevancia ahora que la intervención estadounidense en Venezuela podría provocar una disminución de sus importaciones de crudo canadiense.
La ministra de Exteriores de Canadá, Anita Anand, ya avanzó tras su llegada a Pekín que la visita no sólo se centrará en la relación comercial, sino en los "vínculos más amplios" entre los dos países.
"Exploraremos diversas oportunidades de colaboración entre nuestros pueblos, además de analizar en conjunto la relación comercial y económica", aseveró en un video publicado en la red social X.
Los vínculos entre China y Canadá comenzaron a tensarse a partir de 2018, cuando Ottawa arrestó a Meng Wanzhou, directiva de Huawei, a petición de Estados Unidos, a lo que Pekín respondió con la detención de los canadienses Michael Kovrig y Michael Spavor y la aplicación de sanciones comerciales.
La situación mejoró parcialmente en 2021 con la liberación de Meng, Kovrig y Spavor, pero en 2023 volvió a empeorar cuando la inteligencia canadiense denunció injerencias de Pekín en sus elecciones generales y expulsó a un diplomático chino.
EFE