¿Qué pasará con el petróleo de Venezuela tras la captura de Maduro?

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Por: Alexandra Burch
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Venezuela posee las mayores reservas probadas de petróleo del mundo, con cerca del 20% del total global, incluso por encima de Arabia Saudita. Sin embargo, esa enorme riqueza contrasta con una industria petrolera profundamente deteriorada que hoy produce apenas alrededor de un millón de barriles diarios, menos incluso que México. Ante un eventual cambio político tras la captura de Nicolás Maduro, la gran pregunta es si el petróleo venezolano podría volver a jugar un papel relevante en los mercados internacionales.

En entrevista para XEU,  Óscar Ocampo, analista del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), la reactivación del sector petrolero venezolano no será inmediata, aun si se anuncian pronto la reapertura del sector energético y la llegada de inversión extranjera. “La infraestructura está obsoleta y los activos petroleros muy deteriorados. Ver resultados tomaría entre cuatro y seis años”, advierte.

Durante más de una década, la industria petrolera venezolana sufrió falta de inversión, expropiaciones y un cierre progresivo a la participación privada. Empresas internacionales abandonaron el país y la estatal PDVSA absorbió operaciones que no pudo sostener financieramente. Hoy, prácticamente la única gran petrolera extranjera que sigue operando es Chevron, gracias a una excepción a las sanciones estadounidenses, que le permite recibir crudo como pago y exportarlo.

Pese a la magnitud política de los acontecimientos en Venezuela, los precios internacionales del petróleo no han reaccionado. Ni el WTI ni el Brent registraron movimientos relevantes. Esto se explica, según Ocampo, porque el mercado petrolero global ya no enfrenta escasez: hay una abundancia relativa de crudo, impulsada en gran medida por la revolución del petróleo de lutitas en Estados Unidos, que pasó de ser importador a exportador neto.

En este nuevo entorno, incluso eventos geopolíticos de alto impacto generan menos volatilidad. “Lo vimos con Venezuela y antes con Irán: el impacto de corto plazo simplemente no se percibe en los mercados”, señala el especialista. De hecho, la OPEP ha tenido que aplicar recortes de producción para evitar una caída mayor en los precios ante el exceso de oferta.

El desplome de la producción venezolana fue un proceso gradual. Durante los primeros años del chavismo, el auge de los precios del petróleo permitió financiar el gasto público y sostener al régimen, pero sin reinvertir en PDVSA. Cuando los precios del crudo cayeron con fuerza en 2014, Venezuela no estaba preparada. A ello se sumaron un mal manejo económico y las sanciones internacionales, detonando la crisis económica que marcó al país durante la última década.

Hacia adelante, el futuro del petróleo venezolano dependerá menos de la magnitud de sus reservas y más de la claridad del nuevo arreglo político e institucional. Sin reglas claras, seguridad jurídica y una apertura sostenida a la inversión, la recuperación seguirá siendo una promesa lejana. Como concluye Ocampo, aún es pronto para adelantar vísperas: el rumbo energético de Venezuela está íntimamente ligado a la estabilidad y credibilidad de lo que venga después.

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