La madrugada del 3 de enero, el mundo despertó con la noticia de la captura y extracción de Nicolás Maduro, en una operación militar encabezada por Estados Unidos que, por su precisión, ya es comparada con la detención de Manuel Noriega en 1990, ocurrida curiosamente en la misma fecha.
En entrevista para XEU, Ghaleb Krame, especialista en seguridad internacional, expuso que se trató de una intervención “totalmente quirúrgica”, con “mínimo costo humano y material”, lo que ha generado reconocimiento entre analistas y mandos militares a nivel global.
La operación habría involucrado alrededor de 150 aeronaves y un grupo de élite, que por su forma de actuar “muchos consideran que fue el Delta Force, aunque no se ha hecho público oficialmente”.
Krame subrayó que el objetivo nunca fue invadir Venezuela, sino únicamente capturar al mandatario:
“El objetivo fue muy claro: la extracción de Nicolás Maduro para ser juzgado en Nueva York”.
Esto explicaría por qué se mantuvo en funciones la estructura de poder, incluida la vicepresidenta y los altos mandos militares.
Sobre las versiones de una posible entrega pactada, el especialista señaló que, si bien no hay confirmación, “para tener un operativo tan preciso, tan quirúrgico, se requería inteligencia en tiempo real, eso es definitivo”. Añadió que la operación combinó inteligencia humana, vigilancia 24/7, inteligencia satelital, intercepción de comunicaciones y la infiltración previa de un equipo de la CIA, confirmada en un comunicado oficial.
Incluso, recordó que el propio presidente Trump afirmó que conocían “la ubicación hasta de las propias mascotas de Nicolás Maduro”, lo que refuerza el nivel de detalle del operativo.
Finalmente, Krame enmarcó la captura dentro de la nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, a la que describió como una “Doctrina Monroe 2.0”, orientada a “recuperar el control estratégico del hemisferio y reducir la influencia de otras potencias como China y Rusia”. En ese contexto, advirtió que Venezuela no sería un caso aislado y que “ya se ha señalado abiertamente que el siguiente país en la mira sería Cuba”.