La empresa Kimberly-Clark, una de las principales fabricantes de productos de higiene y cuidado personal, ha comenzado a producir artículos para marcas propias de cadenas de supermercados y tiendas minoristas, una decisión que refleja un cambio significativo en los hábitos de consumo de la clase media mexicana.
La estrategia responde al crecimiento en la demanda de productos de menor precio, impulsada por consumidores que buscan ahorrar en cada visita al supermercado. Marcas propias como Great Value, de Walmart, o Precíssimo, comercializada por distintas cadenas, han ganado terreno frente a las marcas tradicionales, al ofrecer alternativas más económicas en categorías como papel higiénico, servilletas, pañuelos desechables y otros productos de uso diario, dio a conocer el director general de la fabricante de productos de cuidado personal e higiene, Pablo González.
La fabricante de productos de higiene Kimberly-Clark anunció que el giro en su estrategia comercial responde a un cambio en los hábitos de consumo de los mexicanos, impulsado por la inflación y el bajo crecimiento económico, factores que han reducido el poder adquisitivo de millones de familias y provocado que cada vez más consumidores, incluidos los de clase media, opten por productos de menor precio.
En este contexto, las marcas propias de los supermercados, como Great Value y Precíssimo, han registrado un crecimiento acelerado al ofrecer alternativas más económicas en categorías como papel higiénico, servilletas, pañuelos desechables y otros artículos de uso cotidiano.
Lejos de abandonar sus marcas tradicionales, Kimberly-Clark implementará una estrategia dual. Por un lado, continuará fortaleciendo su portafolio premium, integrado por marcas como Huggies, Kleenex y Pétalo. Por otro, aprovechará su capacidad de manufactura para producir artículos que serán comercializados bajo las marcas propias de los principales minoristas.
Con este modelo, la empresa busca mantener presencia en ambos segmentos del mercado: el de mayor valor agregado y el de productos de bajo costo, cuya demanda continúa creciendo.
Analistas consideran que esta decisión refleja una transformación en el consumo de los hogares mexicanos. Mientras hace algunos años las marcas propias eran elegidas principalmente por consumidores de bajos ingresos, hoy forman parte del carrito de compras de familias de clase media que buscan reducir el gasto sin dejar de adquirir productos básicos.
Para los supermercados, el crecimiento de las marcas privadas también representa una oportunidad para fortalecer su oferta y fidelizar clientes mediante productos exclusivos con precios más competitivos.
La decisión de Kimberly-Clark confirma que el mercado de consumo en México atraviesa una nueva etapa, donde el precio se ha convertido en uno de los factores más importantes para las decisiones de compra, obligando incluso a los grandes fabricantes a adaptarse a una realidad económica marcada por el ahorro y la búsqueda de opciones accesibles.