El Banco Mundial ajustó a la baja su pronóstico de crecimiento para México, en un contexto de estancamiento económico y alta dependencia del desempeño de Estados Unidos.
Al respecto, el economista Erick Guerrero, explicó que el consenso entre especialistas apunta a que la economía mexicana creció menos de 1%, con estimaciones que van de 0.3 a 0.5%.
“Una economía prácticamente estancada que no se movió”, describió Guerrero, al señalar que las cifras finales aún están por revisarse, pero el panorama general ya es claro.
Para 2026, la expectativa mejora ligeramente. El consenso prevé un crecimiento de entre 1.2 y 1.5%, aunque el propio economista advierte que no será suficiente
“De ninguna manera, porque si la economía crece menos de 2% y la población crece alrededor de 3%, son más bocas que alimentar y la economía no da”, explicó.
Guerrero subrayó que el posible repunte económico no será resultado de factores internos, sino del dinamismo de Estados Unidos.
“Estamos colgados de ahí. Nos guste o no, los gringos son los que nos van a levantar”, afirmó, al destacar que las tensiones comerciales y los aranceles han favorecido a México por el llamado efecto sustitución.
Este fenómeno ha impulsado a estados exportadores del norte y del centro del país, así como a la industria maquiladora y al flujo de remesas. Sin embargo, el especialista fue crítico del entorno interno.
“Aquí adentro se la pasan dándole en la torre a la gente productiva, con inseguridad, cargas burocráticas e impuestos excesivos”, dijo.
Sobre el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), Guerrero fue contundente: “Es crucial, importantísimo”.
Recordó que 80% de las exportaciones, inversiones e ingresos del país dependen de Estados Unidos, por lo que una ruptura tendría consecuencias “espantosas”.
Finalmente, advirtió que, aun con un repunte externo, México enfrenta un problema estructural.
“La informalidad es un síntoma de una economía enferma, una economía que no da oportunidades suficientes”, concluyó.