En el estado de Veracruz hay miles de historias de amor, una muy especial la leyenda de la mujer de Mozomboa, que surge en un pueblito de Actopan, el historiador el historiador Procopio López Domínguez nos la cuenta.
“Cuenta la leyenda que en el siglo XVI en un pueblito llamado Mozomboa, en el Municipio de Actopan, Veracruz, que tiene raíces afrodescendientes”.
“Dicen que allí vivió una pareja de esclavos, ella se llamaba Natalia y él Crispín; al ser esclavos eran propiedad de un hacendado español, que tenía una hacienda grande donde se sembraba principalmente la caña de azúcar, así que Crispín tenía que trabajar todos los días en la plantación de la caña y su esposa Natalia tenía que ayudar en lo labores de la casa”.
“Él amo había dado su aprobación para que se casaran, Natalia y Crispín se casaron y construyeron una chocita muy cerca del Río de Actopan, parecía que ellos estaban muy felices a pesar de sus condiciones de esclavitud, ellos gracias a ese amor eran felices”.
“Pero resulta que en una ocasión el amo lo alquiló a Crispín a otro hacendado español de la región de Córdoba, Veracruz y ni siquiera pudo Crispín avisarle a su mujer”.
“Como eran esclavos, no podían oponerse, no podían opinar; la pobre de Natalia el día que su querido negro no llego a su casa, salió a preguntar y otros esclavos negros le dijeron que no sabían nada de él”.
“La pobre fue regreso a su chocita y así pasaron los días, cada vez esta mujer muy triste, fue cayendo en una fuerte depresión, la otras mujeres de la plantación trataban de animarla, pero nada resultaba”.
“Tristemente la pobre negra cayó cada vez más en ese poso de depresión, hasta que finalmente ya no soporto la ausencia de su negro y en un arranque de locura esta pobre mujer se aventó en las aguas del rio de Actopan”.
“Las aguas del rio la arrastraron y finamente murió ahogada”.
“Unos esclavos que la vieron el cuerpo de la negra fueron a tratar de rescatarla, pero ella ya estaba muerta, la sepultaron a un lado de la choza”.
“Después de 5 años vuelve Crispín al Mozomboa, sentía que su corazón se salía, ya que vería de nuevo a su amada negra (…) cuando llegó a su choza la vio triste, preguntó a sus compañeros por su amada, pero nadie quería decirle, hasta que una mujer lo llevó a la tumba de su esposa y le contó lo que había pasado”.
“Él muy triste caminaba por las plantaciones de caña, hasta que finalmente murió”.
Dicen que este negrito continua caminando entre los cañales de Mozomboa buscando a su amada. Esta es la leyenda de la mujer de Mozomboa.