La sequía, la deforestación, el sobrepastoreo y la erosión ponen en riesgo la productividad de los suelos; especialistas llaman a fortalecer la cobertura vegetal para frenar el problema
En el marco del Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, especialistas advirtieron que la degradación de los suelos avanza de manera silenciosa en distintas regiones de Veracruz, impulsada por fenómenos como las sequías prolongadas, la deforestación, el sobrepastoreo y la erosión causada por el viento y las lluvias.
El investigador del Campo Experimental Cotaxtla del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP), Francisco Javier Ugalde Acosta, explicó que la desertificación no ocurre de un día para otro, sino que es un proceso gradual que comienza cuando el suelo pierde la protección natural que le brinda la vegetación.
De acuerdo con el especialista, los periodos prolongados de sequía debilitan progresivamente los ecosistemas y dejan los suelos expuestos a distintos factores de deterioro.
"Todo comienza con el tema de la sequía. Cuando hay sequías prolongadas y consecutivas, los suelos se van debilitando hasta perder la cobertura vegetal que los protege", explicó.
A ello se suman prácticas como los desmontes sin control, la tala de vegetación y el sobrepastoreo en zonas ganaderas, factores que aceleran la pérdida de suelo fértil.
Según indicó, una vez que el terreno queda descubierto, la lluvia y el viento comienzan a arrastrar las capas superficiales, reduciendo poco a poco su capacidad productiva.
En este 2026, organismos internacionales como la FAO y la ONU han puesto especial atención en el papel que desempeñan los pastizales en la conservación ambiental.
Aunque comúnmente se les relaciona únicamente con la producción ganadera, Ugalde Acosta destacó que estos ecosistemas cumplen funciones esenciales para evitar la desertificación.
Entre sus beneficios se encuentran:
"Siempre vemos los pastizales como lugares donde se alimenta el ganado, pero también son una barrera natural que protege al suelo y ayuda a conservarlo", señaló.
El investigador señaló que Veracruz cuenta con ejemplos claros de erosión activa, especialmente en las zonas costeras.
Uno de los casos más notorios se observa en la llamada Riviera Veracruzana, en el corredor que conecta a Veracruz con Alvarado, donde las dunas continúan avanzando debido a la falta de vegetación que las contenga.
Durante la temporada de nortes, los fuertes vientos desplazan grandes cantidades de arena, modificando gradualmente el paisaje.
"Cuando llegan los nortes podemos observar cómo las dunas avanzan porque no existe una cobertura vegetal suficiente que las detenga", explicó.
La situación también se presenta en otras regiones del estado donde los suelos arenosos son particularmente vulnerables a la acción del viento.
Entre las zonas con mayores afectaciones por erosión eólica destaca el Valle de Perote, donde las condiciones climáticas favorecen el desplazamiento constante del suelo.
De acuerdo con el investigador, en una sola temporada pueden perderse más de 100 toneladas de tierra por hectárea debido a la acción del viento.
Esta situación tiene consecuencias directas en la productividad agrícola y puede derivar en problemas sociales más amplios.
"La pérdida de suelo provoca que las tierras dejen de ser productivas. Después vienen problemas como la pobreza, la migración y otras consecuencias sociales", advirtió.
Ugalde Acosta destacó que desde hace más de 70 años el Campo Experimental Cotaxtla ha trabajado en la introducción y adaptación de especies forrajeras que actualmente contribuyen tanto a la producción ganadera como a la conservación ambiental.
Entre los pastos más utilizados destacan:
Estas especies no solo sirven como alimento para el ganado, sino que también ayudan a capturar carbono, reducir la erosión y mejorar la infiltración de agua en el suelo.
Algunos de estos pastos pueden almacenar hasta 45 toneladas de carbono por hectárea, contribuyendo además a la mitigación del cambio climático.
El especialista señaló que la población también puede contribuir a reducir la desertificación, especialmente en zonas urbanas y costeras.
Recomendó mantener cubiertos los terrenos expuestos mediante vegetación adecuada y evitar dejar áreas descubiertas donde el viento y el agua puedan erosionar el suelo.
Entre las especies que ayudan a contener la erosión destacan:
"Hay muchas alternativas para proteger el suelo. Lo importante es evitar que quede expuesto porque la erosión avanza poco a poco y muchas veces no la notamos hasta que el daño ya es considerable", indicó.
En el Día Mundial de la Lucha contra la Desertificación y la Sequía, el investigador enfatizó que la conservación de la cobertura vegetal es una de las herramientas más efectivas para enfrentar este fenómeno.
La protección de los suelos, concluyó, no solo garantiza la producción de alimentos y la actividad ganadera, sino que también contribuye a la conservación del agua, la mitigación del cambio climático y la prevención de problemas sociales asociados a la degradación ambiental.
Para quienes deseen recibir orientación técnica sobre control de erosión o establecimiento de coberturas vegetales, el Campo Experimental Cotaxtla del INIFAP brinda atención de lunes a viernes, de 8:00 a 15:30 horas, en el kilómetro 34 de la carretera Veracruz-Córdoba.
O pude comunicarse al 55 3871 8700 Ext. 87235