Trabajadores del sector salud adscritos a la Jurisdicción Sanitaria número 7 mantienen un paro de brazos caídos y una asamblea permanente en hospitales y centros médicos de la región, tras denunciar que llevan más de un año sin respuesta a su pliego petitorio por parte del Gobierno de Veracruz.
La movilización involucra a alrededor de 600 empleados afiliados al SNTSA, con presencia en unidades médicas de Tlaquilpa, Río Blanco y el Hospital de Salud Mental de Orizaba, donde la atención opera de forma parcial y con servicios limitados.
Representantes sindicales señalaron que la inconformidad se intensificó ante la falta de resultados a las gestiones realizadas mediante oficios y solicitudes formales.
Entre las principales demandas destacan el abasto de medicamentos e insumos, la asignación de plazas escalafonarias antes de la incorporación al IMSS-Bienestar, así como el pago de prestaciones pendientes, incluyendo uniformes y bonos de fin de año.
También exigieron la dotación de equipo de protección, la regularización de cambios de adscripción, la entrega de nombramientos definitivos, el pago de viáticos y la recodificación laboral.
A estas peticiones se suman la rehabilitación de infraestructura hospitalaria, la reactivación de programas como Vectores y la revisión del desempeño de funcionarios señalados por presuntas omisiones administrativas.
Los trabajadores advirtieron que la falta de atención ya impacta en la operación de los servicios de salud en la zona centro del estado, donde miles de personas dependen del sistema público, especialmente en comunidades rurales.
Pese al paro, aseguraron que no se han suspendido las áreas esenciales y reiteraron su disposición al diálogo, siempre que las autoridades establezcan mesas de trabajo con soluciones concretas.