Continúan actividades religiosas por las fiestas de Santa Ana en Boca del Río

Imagen Continúan actividades religiosas por las fiestas de Santa Ana en Boca del Río

Por: Luis Alberto Luna Ramírez
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  • El obispo emérito preside la misa de confirmaciones mientras la parroquia se acerca al 250 aniversario del templo

Boca del Río vive estos días una celebración que mezcla fe, comunidad y tradición en torno a la parroquia de la Señora Santa Ana. El párroco Guillermo Arturo Ramírez Martínez adelantó que alrededor de 90 personas, entre niños y catecúmenos, recibirán el sacramento de la confirmación como culminación de un proceso de preparación que arrancó desde principios de año. Una jornada cargada de significado espiritual y de momentos que la comunidad ya considera propios.

Las confirmaciones abren la jornada con la presencia del obispo

A las 10:00 de la mañana, la casa parroquial Santa Ana se convierte en el escenario principal de uno de los momentos más esperados: las confirmaciones. Este año, la ceremonia estará presidida por el obispo emérito Luis Felipe Gallardo Martín del Campo, un detalle que le otorga especial relevancia a la celebración. El padre Ramírez Martínez explicó que, precisamente por la cantidad de niños y el peso del momento, se decidió llevar a cabo este rito en el espacio de la casa parroquia de Santa Ana, para garantizar que toda la comunidad pueda acompañar a los jóvenes en este paso tan importante dentro de su vida de fe.

Estos 90 participantes han atravesado meses de formación, asistencia a clases y preparación espiritual. La confirmación representa, en la tradición católica, el "culmen" de ese recorrido: el momento en que el fiel asume con plena conciencia los compromisos de su fe. Que eso ocurra en el marco de las fiestas patronales le añade una capa más de emotividad a la jornada.

La misa de los abuelitos, una cita que no falla

El padre Guillermo Arturo Ramírez comentó que este domingo a las 12 del día llega uno de los momentos más queridos por la feligresía: la misa dedicada a los adultos mayores, conocida popularmente como la misa de los abuelitos. Este año estará encabezada por el obispo Monseñor Carlos Briceño Arch, cuya presencia refuerza el carácter especial de la celebración.

Pero la misa no es el único gesto hacia este sector de la comunidad. El padre Ramírez Martínez anunció que, al término de la eucaristía, se realizará la entrega de despensas a los adultos mayores asistentes. Además, habrá un momento de oración específico, con la unción de ancianos y enfermos, un rito que en la práctica pastoral busca acompañar espiritualmente a quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad.

"Queremos entregarle a los abuelitos su despensa, que ahora seguramente lo hacemos. Vamos a hacer oración por ellos, se va a ungir a los ancianos, a los enfermos también".

Guillermo Arturo Ramírez Martínez, párroco de la parroquia Señora Santa Ana

Este tipo de gestos concretos, donde la celebración religiosa se enlaza con la atención a los más vulnerables, ha sido desde siempre una de las marcas de identidad de esta parroquia y de sus fiestas patronales.

El paseo acuático por el río, tradición que no se pierde

Terminada la misa de mediodía, la celebración se traslada al agua. El paseo acuático por el río es otra de las tradiciones que la comunidad conserva con orgullo. Las lanchas salen cargadas de color y devoción, llevando cada una a uno de los patronos: la Virgen, San Joaquín y Santa Ana. El recorrido sigue el curso del río mientras la gente acompaña desde las orillas o desde las propias embarcaciones, en una imagen que mezcla lo religioso con lo festivo de una manera genuinamente veracruzana.

Al regreso del paseo, la jornada continúa con una comida de convivencia, ese espacio informal donde la cumbia, la charla y el encuentro entre vecinos y familias le ponen el punto más humano a la celebración. Es el momento en que la fiesta deja de ser liturgia para volverse simplemente comunidad.

La misa de clausura cierra el novenario

Por la tarde, a las 7:30, la jornada llega a su punto final con la misa de clausura del novenario. Nueve días de celebraciones, oraciones, actividades y encuentros llegan a su conclusión en torno a la figura de Santa Ana, patrona de la parroquia y de la devoción popular en esta parte de Boca del Río.

El novenario es una de las formas de celebración religiosa más arraigadas en el catolicismo popular mexicano. Durante esos días, la comunidad se congrega cada tarde para rezar, celebrar misas y prepararse espiritualmente para la fiesta principal. En el caso de la parroquia de Santa Ana, esa dinámica se ha mantenido año tras año como parte de la identidad del barrio.

Un horizonte mayor: los 250 años del templo

Más allá de la fiesta patronal de este año, hay un acontecimiento que ya comienza a asomarse en el horizonte de la parroquia: el 250 aniversario del templo de Santa Ana. El párroco Ramírez Martínez lo mencionó como un hito que la comunidad tiene en mente y hacia el que estas celebraciones actuales funcionan, en cierta manera, como preparativo.

Un templo con dos siglos y medio de historia no es poca cosa. Hablar de 250 años significa hablar de generaciones enteras que han bautizado a sus hijos, casado a sus familias, despedido a sus muertos y celebrado sus fiestas entre esas mismas paredes. La parroquia de Santa Ana en Boca del Río es, en ese sentido, mucho más que un edificio religioso: es memoria viva de la comunidad que la rodea.

Las fiestas de este año, con sus confirmaciones masivas, su misa de abuelitos, su paseo acuático y su clausura solemne, son un eslabón más en esa cadena larga. Una celebración que invita a los vecinos de Boca del Río, y a quien quiera acercarse, a ser parte de algo que tiene raíces profundas y que claramente no tiene intención de detenerse.


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