La historia de Mateo Medina Hernández, de 83 años, refleja la vulnerabilidad que enfrentan muchos adultos mayores en Veracruz. Después de perder una pierna en un accidente ocurrido en 2018, hoy vive solo en una casa construida con lámina y madera deteriorada, sin el respaldo de sus tres hijos y con solo el apoyo de su yerno.
Su caso cobra relevancia luego de que de manera reciente, una mujer de 89 años fue localizada sin vida dentro de su domicilio, donde permanecía sola junto a sus mascotas, los cuerpos ya estaban en estado de descomposición. Ese hecho abrió nuevamente el debate sobre el abandono y la falta de redes de apoyo para las personas adultas mayores.
Mateo recuerda que el accidente que cambió su vida ocurrió cuando intentó ingresar a su vivienda.
"Un día se me ocurrió pasarme por un bloque que estaba flojo. Caí de espalda y se me destrozó la pierna. Ahí empezó todo", relató.
A consecuencia de las lesiones perdió la pierna. Tras el accidente permaneció seis meses con una de sus hijas. Más tarde una conocida le ofreció alojamiento durante cuatro años, hasta que las circunstancias hicieron imposible que continuara ahí.
"Estuve con una hija seis meses y luego una señora me aguantó cuatro años, pero ya llegó el colmo y ya no pude seguir ahí", comentó.
Actualmente habita un pequeño terreno que, según explica, le facilitó su yerno para construir una vivienda improvisada.
"Mi yerno me prestó el terreno. Me dijo: 'Es tuyo, no te preocupes'", recordó.
Hace apenas 15 días decidió instalarse en ese lugar, ubicado en la colonia Carranza Segunda Sección, sobre la avenida 13, Lote 14, entre calles 8 y 12.
La vivienda presenta múltiples carencias. No cuenta con piso firme y el agua entra durante las lluvias, lo que complica aún más su movilidad debido al uso de muletas.
"Es de lámina y madera podrida, vieja. Cuando llueve se moja toda la casa. No tiene piso y con mis muletas batallo mucho para caminar, sobre todo en la noche", explicó.
Mateo asegura que sus tres hijos dejaron de apoyarlo y que la única persona que permanece pendiente de él es su yerno, quien incluso le lleva alimentos, agua y medicamentos.
"El único que ve por mí es mi yerno. Él me lleva el lonche, el agua, mis medicamentos y la comida cuando puede. Él no tiene obligación conmigo, pero me cuida mucho", expresó.
Además de las condiciones de la vivienda, el adulto mayor enfrenta otro problema: la presencia de fauna silvestre en la zona.
"Antes viví casi 25 años ahí y nunca había víboras. Ahora sí hay y me da miedo", señaló.
Ante su situación, Mateo lanzó un llamado a la ciudadanía y a las autoridades para que le brinden ayuda para mejorar las condiciones de su hogar.
"Si alguien me puede echar la mano para levantar un poco la casa, porque cuando llueve entra toda el agua. El piso está muy disparejo y con las muletas se me dificulta mucho caminar", pidió.
El caso de Mateo Medina Hernández vuelve a poner sobre la mesa la realidad que enfrentan numerosos adultos mayores que viven solos en Veracruz, muchos de ellos sin apoyo familiar y expuestos a condiciones que ponen en riesgo su salud, seguridad y calidad de vida.