¿Por qué una victoria de México nos hace tan felices? Psicólogo explica qué ocurre

Por: Inés Tabal
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Cuando la Selección Mexicana salta a la cancha, millones de personas experimentan una mezcla de nervios, ilusión, esperanza y euforia que va mucho más allá del deporte. Pero, ¿qué ocurre realmente en el cerebro de un aficionado durante un partido?

Para el psicólogo clínico Carlos Sánchez, la respuesta está en la forma en que nuestro cerebro procesa la expectativa, la recompensa y el sentido de pertenencia.

En entrevista, el especialista explicó que cuando México gana un partido no solo se celebra un resultado deportivo, sino que también se desencadena una reacción química que impacta directamente en el estado de ánimo de los aficionados.

 La dopamina, protagonista de la emoción

Carlos Sánchez señaló que uno de los principales responsables de esa sensación de felicidad es la dopamina, un neurotransmisor relacionado con la motivación, la anticipación y la recompensa.

"La emoción comienza incluso antes del silbatazo inicial. Cuando imaginamos un gol, vemos una jugada peligrosa o creemos que la victoria está cerca, el cerebro ya empieza a liberar dopamina", explicó.

Cuando finalmente llega el gol o el triunfo, esa descarga aumenta, provocando una sensación de alegría, energía y satisfacción que impulsa a las personas a revivir el momento una y otra vez, compartirlo en redes sociales, abrazar a familiares o comentar cada jugada.

¿Por qué decimos "ganamos" si nunca estuvimos en la cancha?

El especialista afirmó que el fútbol también fortalece lo que en psicología se conoce como identidad social.

Aunque ningún aficionado participe directamente en el partido, el cerebro incorpora al equipo como parte del grupo al que pertenece.

"Por eso hablamos en plural: 'ganamos' o 'perdimos'. La Selección representa orgullo, historia, recuerdos familiares y un sentido de pertenencia muy fuerte", indicó.

Esa conexión explica por qué una victoria puede generar optimismo, fortalecer la convivencia entre amigos y familiares e incluso mejorar el estado de ánimo de miles de personas durante varias horas.

 La otra cara del fútbol: cuando llega la derrota

Sin embargo, el especialista advirtió que las emociones también pueden jugar en contra cuando el resultado no es el esperado.

Una eliminación o una derrota importante pueden provocar tristeza, enojo, frustración o sensación de vacío, ya que el cerebro interpreta la pérdida como la ruptura de una expectativa emocional.

No obstante, aclaró que sentirse decepcionado no significa que una persona sea inmadura.

"Es completamente normal que duela porque el equipo representa algo importante para quien lo sigue", comentó.

¿Cómo evitar que la pasión se salga de control?

Carlos Sánchez recomendó que, tanto en la victoria como en la derrota, los aficionados aprendan a regular sus emociones para evitar conflictos con familiares, amigos o incluso desconocidos.

Entre las principales recomendaciones destacó:

  • * Reconocer y aceptar la emoción sin reprimirla.
  • * Recordar que el resultado deportivo no define el valor personal.
  • * Evitar buscar culpables de manera impulsiva.
  • * No descargar la frustración mediante insultos o agresiones en redes sociales.
  • * Caminar, respirar profundamente, hidratarse y limitar el consumo de alcohol después del partido.
  • "Una derrota puede doler, pero no debe controlar nuestra conducta, nuestra autoestima ni el resto de nuestro día", señaló.

 El fútbol también ayuda a olvidar los problemas

El especialista reconoció que, durante torneos importantes como el Mundial, el fútbol ofrece un respiro emocional para millones de personas.

La expectativa de un partido, la convivencia y la ilusión compartida permiten que, por algunas horas, muchas familias dejen de lado las preocupaciones cotidianas y encuentren un motivo común para celebrar.

No obstante, recordó que esa euforia es temporal y que el cerebro rápidamente se adapta, por lo que es importante disfrutar el deporte sin convertir el resultado en el centro de la vida emocional.

"El fútbol es una representación de la vida. Podemos prepararnos, emocionarnos y entregarnos por completo, pero nunca controlar el resultado. La verdadera madurez emocional consiste en disfrutar el juego sin permitir que una victoria o una derrota definan quiénes somos", concluyó.

Foto: EFE