Varias personas murieron y un número indeterminado resultó herido en un ataque perpetrado este jueves durante un mitin multitudinario del grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23) en Bukavu, la capital de la provincia de Kivu del Sur, en el este de la República Democrática del Congo (RDC), que los rebeldes tomaron a mediados de febrero.
Todavía se desconoce la cifra exacta de fallecidos por los disparos y las explosiones que sonaron en la Plaza de la Independencia de Bukavu durante el mitin de Corneille Nangaa, uno de los líderes de la Alianza Río Congo (AFC-M23), que incluye al poderoso M23.
Según testimonios recogidos por medios locales, el ataque, que dejó una “escena de horror” con personas heridas y cuerpos sin vida esparcidos por el suelo, se produjo cuando Nangaa estaba a punto de finalizar su discurso.
En un comunicado, el portavoz de los rebeldes, Lawrence Kanyuka, confirmó que el ataque, que tildó de “atentado terrorista”, provocó varios muertos y heridos, y acusó directamente al presidente de la RDC, Felix Tshisekedi, y a “sus cómplices” de orquestarlo.
“Tras su debacle en el terreno de las operaciones militares, las fuerzas de coalición del régimen de Kinsasa acaban de atacar a la población de Bukavu tras la reunión popular organizada por la AFC-M23”, dijo Kanyuka.
“Acusamos y condenamos enérgicamente al régimen criminal de Kinsasa que (...) acaba de llevar a cabo su plan de exterminio de la población civil”, añadió.
Kanyuka anunció asimismo que dos sospechosos de perpetrar el ataque fueron detenidos “inmediatamente” y aseguró que continúan con la búsqueda del resto de responsables.
“Este acto cobarde y bárbaro no quedará sin consecuencias”, advirtió.
Asimismo, pidió a la comunidad internacional y, en particular, a la Unión Europea, a la Unión Africana, a la Comunidad de África Oriental (EAC) y a la Comunidad de Desarrollo de África Meridional (SADC), que “saquen todas las consecuencias de este acto despreciable".
El M23, que cuenta con el apoyo de Ruanda -según las Naciones Unidas y países como EE.UU., Alemania y Francia-, tomó el fin de semana del 15 y el 16 de febrero Bukavu, estratégica capital de la provincia de Kivu del Sur, vecina de Kivu del Norte, cuya capital, Goma, ocupó también el pasado 27 de enero.
El grupo controla ahora las capitales de esas dos provincias, fronterizas con Ruanda y ricas en minerales como el oro o el coltán, fundamental en la industria tecnológica y en la fabricación de teléfonos móviles.
Según cifras del Ministerio de Salud de la RDC, desde enero de 2025 el conflicto ha provocado la muerte de más de 7.000 congoleños, de los que 2.500 han sido enterrados sin identificar.
La actividad armada del M23 -grupo formado principalmente por tutsis que sufrieron el genocidio ruandés de 1994- se reanudó en noviembre de 2021 con ataques relámpago contra el Ejército congoleño en Kivu del Norte.
Desde entonces, el grupo ha avanzado por varios frentes, lo que ha elevado los temores de una posible guerra regional.
Desde 1998, el este de la RDC está sumido en un conflicto alimentado por milicias rebeldes y el Ejército, a pesar de la presencia de la misión de paz de la ONU (Monusco).
Con información de EFE / ITG